
Desde hace muchos años, la aplicación clínica de restauraciones metalo-cerámicas han sido el estándar, consideradas seguras y clínicamente probadas. Sin embargo, la falta de transparencia de la estructura metálica tiene un efecto limitador sobre el éxito estético de la restauración, además del riesgo de incompatibilidad al material (níquel, cobalto, cromo, etc.) especialmente en aleaciones sin metal noble.
La necesidad de tratamientos cada vez más estéticos en la odontología en los últimos años ha llevado a la utilización cada vez mas generalizada de restauraciones totalmente cerámicas.
El óxido de circonio o, para ser más precisos, el Y-TZP (policristales de óxido de zirconio tetragonales estabilizados con itrio), posee de manera innegable la más alta resistencia a la flexión y a la fractura de todas las cerámicas dentales que se disponen en el mercado actual.
Utilizado desde hace tiempo, y con gran éxito en el campo medicinal, se han documentado mas de 400.000 aplicaciones en todo el mundo.
La alta resistencia a la flexión de 900 – 1400MPa , dada por su fase tetragonal policristalina, supera ampliamente a la del metal. En cuanto a la resistencia a la fractura, es de 9 – 10 Mpa. M1/2. Se puede comprobar el aumento del porcentaje de cristales en su composición a medida que aumenta la resistencia a la flexión. La elevada resistencia radica en que la porcelana no soporta ni la más mínima flexión.
No solo posee la ventaja de ser extremadamente resistente, sino que también posee la cualidad de ser translucido u opaco. Su translucidez (de aproximadamente el 50%), permite la elaboración de restauraciones con apariencia a un diente natural. Al mismo tiempo, la semiopacidad permite su uso en materia dental decolorada. Según su espesor, se puede conseguir tanto opacidad como translucidez.
Además permite disimular los bordes negros cervicales generados por las restauraciones metálicas.
Numerosos estudios probaron eficazmente que el oxido de zirconio no muestra efectos mutagénicos ni cancerigenos. Se comprobó que no cabe esperar ningún efecto toxico cuando las cerámicas de oxido de zirconio hacen contacto con hueso o tejido blando. Es especialmente biocompatible con la mucosa y los tejidos, y protege la pulpa dental. Además, gracias a su facilidad de higiene, previene la periodontitis.
Si la restauración protética es correcta, el resultado será una inversión para la eternidad. Debido a su extrema dureza y a su gran densidad, el zirconio resiste hasta la mayor fuerza oclusal en todas las áreas bucales y mantiene su color intacto.
Aunque hay aspectos obvios, como sus optimas propiedades mecánicas y ópticas frente a materiales metálicos o cerámicas convencionales, se describen varios fracasos que conllevan a dudar de la bondad del material.
Nuestro trabajo consiste en desmitificar esto. Comenzando con la elección del material.
Gran parte del éxito de un trabajo radica en la composición del material y su correcta elaboración. Los criterios de calidad del polvo hacen referencia a la pureza de las pastillas de zirconio con las que trabajamos. Una deficiencia en el material da como resultado un fracaso en el trabajo. Por eso, a la hora de elegir el material de trabajo, tenemos en cuenta el polvo de dióxido de zirconio Y-TZP utilizado y los parámetros de fabricación en el proceso de prensado, certificados y testeados.
Por otro lado, influyen el diseño y la terminación. Un correcto diseño funcional de la estructura en cuanto a su dimensión para soportar la porcelana de recubrimiento, el grosor de las cofias, las dimensiones de los conectores, etc.
Mas allá del ajuste y precisión que consiguen las maquinas, nuestros trabajos están acabados artesanalmente y adaptados pasivamente a los muñones consiguiendo la mayor precisión posible.